Algo más sobre el sínodo
Para intentar la reforma o renovación eclesial que propone
el Sínodo, en esta primera parte tenemos que mirar nuestro cristianismo,
nuestra manera de sentirnos Iglesia, desde el silencio de la escucha.
El documento preparatorio de la Secretaría del Sínodo, en el
segundo de los núcleos temáticos que propone, dice: “La Iglesia está invitada a
confrontar con el peso de una cultura impregnada de clericalismo heredado de la
historia, con formas de autoridad donde se insertan los distintos tipos de
abusos, de poder, económicos, de conciencia y sexuales”. Por eso la escucha
sinodal se pervierte si no se escuchan a las personas que fueron afectadas por
esa eclesiología de la autoridad, esa cultura del clericalismo.
El documento preparatorio advierte que “la escucha es el
primer paso pero exige tener una mente y un corazón abiertos, sin
prejuicios”. Eso nos hace preguntar por
las personas con quienes estamos en deuda de escucha en nuestra Iglesia
particular. Hay personas en las Iglesias que asisten pero nunca son
escuchadas. Como también hay personas
que están afuera y que también es importante escucharlas.
No piden la palabra porque se les ha dicho que no
hablen, no se les ha enseñado a hablar
como pertenecientes a la Iglesia, se les ha demostrado que su palabra no es
importante. Por eso son víctimas que ahora el sínodo quiere escuchar. Entre ellos hay grupos apostólicos, agentes
pastorales, miembros de movimientos, todos ellos siguen fielmente a Cristo y
quieren formar parte de la Iglesia, el sínodo quiere que hagamos silencio y los
escuchemos. Nos pide el Papa Francisco
que no sea un maquillaje para seguir con la auto-referencialidad de los eclesiásticos.
Escuchar no es solo dar la palabra a los conocidos, a los
que siempre hablaron y ya sabemos lo que
dicen, es dar la palabra a los de la fila del fondo. A los que se les ha inculcado el miedo a
disentir , a discutir, a dar su opinión. Esas son las víctimas del abuso de
autoridad con quienes tenemos la deuda de la escucha.
Dice el documento preparatorio “saber superar nuestros
prejuicios”. ¿Cómo son escuchados los laicos, en especial los jóvenes y las
mujeres? No se trata de los que están de
acuerdo con sacerdotes, obispos y líderes de comunidades, sino de aquellos que
no conocemos su voz. Requiere que los que siempre hablaron ahora hagan silencio
humilde y en actitud de servicio evangélico. Este sínodo es la oportunidad para encarnar el Evangelio.
Tienen que tener lugar en el sínodo los consagrados y
consagradas, los descartados y los excluidos. De todos los sectores,
pertenezcan o no a comunidades cristianas, todos deben ser escuchados. El primer mandamiento comienza con las
palabras: “Escucha Israel”. Jesús
escuchaba y conversaba, dejaba preguntar e interrogaba. Aunque algunos preferían hacer callar a
Bartimeo. Jesús no tenía un círculo de
referentes, llegaba a todos y los atendía sin hacer diferencias, comía con
pecadores sin prejuicios.
El sínodo quiere crear una nueva manera de ser Iglesia,
caminando juntos, escuchando a todos. Esta primera parte ya es el sínodo, busca
que se haga una práctica normal el escuchar a Dios en las voces, a veces
incómodas, de la gente. Solo el que
escucha puede convertirse, derrumbar sus prejuicios. +
3 comentarios:
Es loco sugerir, soñar, proponer que el Baustismo, vuelva a ser de adulto?
En los abusos siempre hay 3 partes: el abusador, el abusado y la autoridad que no le pone el límite al abusador. Hay que cambiar la mentalidad heredada en los tres ámbitos. Los tres van de la mano
Siempre es necesario tener una mente abierta para poder escuchar y un corazón dispuesto a la empatía para abrazar a los hermanos
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