Enrique Shaw – 1921 - 1962
En el padrenuestro rezamos “Venga a
nosotros tu reino”.
El reino es Jesús, que ya vino, que se
quedó con nosotros y en nosotros.
Y
nosotros los cristianos, seguidores de Cristo nos preguntamos a diario qué
hacemos por el reino desde el lugar que nos toca vivir y con las actividades
concretas que realizamos. Por ejemplo: Hoy con el tema que salió en el grupo
sobre los abuelitos del Hermano Marcelo que no tienen DNI. Viene esto a referencia ya que estamos con la lectura de los documentos
de la Iglesia y leí, providencialmente en el [186] de Fratelli Tutti sobre el “amor elícito” (personal) y el “amor imperado” (social).
“Hay un llamado amor “elícito”, que son
los actos que proceden directamente de la virtud de la caridad, dirigidos a
personas y a pueblos. Hay además un amor “imperado”: aquellos actos de la
caridad que impulsan a crear instituciones más sanas, regulaciones más justas,
estructuras más solidarias. De ahí que sea «un acto de caridad igualmente indispensable
el esfuerzo dirigido a organizar y estructurar la sociedad de modo que el
prójimo no tenga que padecer la miseria». Es caridad acompañar a una persona
que sufre, y también es caridad todo lo que se realiza, aun sin tener contacto
directo con esa persona, para modificar las condiciones sociales que provocan
su sufrimiento. Si alguien ayuda a un anciano a cruzar un río, y eso es
exquisita caridad, el político le construye un puente, y eso también es
caridad. Si alguien ayuda a otro con comida, el político le crea una fuente de
trabajo, y ejercita un modo altísimo de la caridad que ennoblece su acción
política. Amor. Desde el lugar que nos toca. Con la responsabilidad que nos
toca.” Fratelli
Tutti.
Ser coherentes con la Fe y la vida es
nuestro desafío.
Hay alguien: Enrique Shaw que, en su vida, se ha planteado su misión como cristiano en cada ámbito que desarrolló su vida.
Nació en 1921, en París y a los dos meses
vinieron sus padres a Bs As donde creció y formó su propia familia.
A los 4 años fallece su mamá que pidió que lo
educaran en la Fe católica lo cual concurrió al colegio Lasalle.
A los 14 años decidido a exigirse más a sí mismo y formar su carácter, deja el bachillerato e ingresa al Liceo Naval Militar.
Según cuenta una de sus hijas él quería fortalecer sus principios con reglas que lo llevaran a valorar su libertad.
En el año ´39, embarcado, lee la D.S.I, tenía
18 años.
Y allí se realiza su conversión dice él. Y se afianza aún más en él la idea del camino que orientará su vida, viviendo en concordancia con el amor de Dios a los hombres, respetando la dignidad del hombre, de “todos” los hombres. Integrando la FE a la vida real.
En
ese tiempo conoce a Cecilia Bunge.
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En el ’43 se casan y forman una familia con
9 hijos. Vive el sacramento del matrimonio con
entrega al amor por Cecilia y al amor de la sacramentalidad de la Iglesia. Solía decir que cuando un hombre se casa no
toma como esposa a la mujer sino que se
da, que brinda su vida a su mujer. También decía que “la vida vale la pena
cuando es un acto de amor al prójimo”. Y su prójimo era tanto su esposa, su
familia, como cada uno de los que Dios ponía en su camino. Lo llamaron el hombre de la sonrisa (incluso sus hijos que lo recuerdan siempre llegando a su casa de buen humor, con una sonrisa). Mostrando que la sonrisa acerca a las personas. Queriendo estar más cerca de su familia
apenas termina la guerra renuncia a la marina e ingresa en el mundo de la
fábrica como obrero. Codo a codo con los trabajadores dando muestra de su humildad. Teniendo la oportunidad de dirigir la
fábrica Rigoleau, se prepara primero aprendiendo sobre la industria del vidrio
y pasando por distintos puestos de producción, fiel a su pensamiento de que "El
trabajo es un servicio a la humanidad”. En la fábrica aplicó lo aprendido
en la marina. Trabajar en equipo, en conjunto, todos en el mismo barco. Así,
llegó a dirigir la empresa con las reglas que escribió y con el amor que
profesó. Con lo que aprendió es la D.S.I. mostró que un empresario puede ser
un cristiano coherente que trabaja por la paz social. La fábrica contaba con tres mil seiscientos
obreros a los cuales conocía personalmente con su trato amable y discreto.
Le llamaban también el hombre de la
libretita ya que anotaba todo lo que los empleados sugerían o necesitaban. Fue presidente de la Acción Católica
Argentina. (COMPROMISO) Trabajó en la pastoral colectiva del Episcopado
Argentino que en 1956 firman los Obispos. (AMOR A LA IGLESIA) Impulsó la ley de Asignación familiar que
tiene sanción legislativa en 1957 afirmando que quienes realizan un mismo
trabajo tienen derecho a un mismo nivel de vida. (DIGNIDAD DEL HOMBRE) Fortaleciendo la idea de la dignidad de
todo, ser humano. Fortaleciendo la idea de que cada obrero tiene una familia
como la que él estaba formando y que los hijos, suyos y los de todos, deben cuidarse
y educarse como corresponde. (IGUALDAD) Mostrándonos el sentido de la Justicia
social con humildad y servicio con coherencia. Coincidiendo nuevamente con el papa
Francisco cuando nos dice: "El dinero debe servir en vez de
gobernar”. “El dinero adquiere valor según la
finalidad demos”. "Las empresas existen para servir”. Shaw decía: Las empresas existen para
mejorar la calidad de vida de los obreros. (AMOR ELICITO, AMOR IMPERADO) En otras circunstancias nos muestra el sentido de la SOLIDARIDAD,
del compartir los bienes. Ante la disminución
de la producción en Rigoleau, el sector de carpintería sufre esta situación y Shaw
ayuda a los empleados a formar una COOPERATIVA, aplicando el principio de
SUBSIDIARIDAD. La tercerización fue para aquella época una novedad. Mostrando
que la suma de distintos sectores nos favorece a todos. En 1961. Debido a la
crisis, se debía despedir a cientos de trabajadores. El considera que la
desocupación es un mal moral. En 1961. Debido a la crisis, se debía
despedir a cientos de trabajadores. El considera que la desocupación es un
mal moral. Que es una sociedad justa y bien organizada
no debe haber lugar para la desocupación. Viaja a EEUU y presenta ante los
socios de Rigoleau, el fundamento, para mantener a los empleados en sus puestos
de trabajo y presenta su renuncia. Ante la firmeza de Shaw, aceptaron su
propuesta. Se jugaba con argumentos sólidos,
inteligentes, con confianza en Dios.
Nos muestra la misión de los dirigentes de empresas viviendo la PAZ desde
la Justicia. Sin justicia no hay paz. Otro
momento en su vida es la enfermedad. Necesito dadores de Sangre y se presentaron
en el lugar 260 obreros que luego de donar sangre, en su mayoría, fueron a
trabajar, mostrando el cariño y respeto que le tenían por la cercanía, la
sonrisa que él les brindaba a todos. Cuando él regresa a la fábrica para
despedirse dicen que no dijo adiós, dijo GRACIAS porque le habían dado
lo más preciado que poseían: su sangre. Y sus palabras fueron: “Hoy corre
sangre obrera por mi cuerpo”. Esto pone de manifiesto su humildad y el amor por su gente mostrando el valor que tienen las relaciones humanas Debemos mencionar que
no estuvo libre de la persecución política. A fines de 1954 estuvo
preso. Sin embargo, la cárcel no fue una experiencia traumática sino "una
medalla más que le envía la Virgen y que guardará en su corazón”. A María
la llamaba "Su Socia”. Y vivía con su familia el amor a María y a la
Iglesia.
Sus pensamientos fueron recopilados en varios libros por lo cual
más allá de su vida de servicio ha dejado un caudal inmenso de santidad
que una de sus hijas ha recopilado.
Y en el recuerdo personal de la vida familiar
cuenta su hija, que Enrique sonreía siempre y que aún en su enfermedad, solía
decir jaculatorias por ejemplo: “Ven Señor”.” Si Señor, tu siervo escucha”.
Ella lo veía conectado al Espíritu Santo con total naturalidad y pensaba
que todos los padres eran así. Escuchando el pedido de la Iglesia vivían
su fe en la intimidad del hogar, en la fábrica o en la Iglesia. Y solía decir: “Pidámosle a María que nos
haga comprender y amar nuestra misión y nos proporcione luz, fuerza y alegría
para lograr una Argentina mejor. Y así tener más para ofrecer a Dios.” A modo de conclusión. Como la vida de cualquier
santo hay tanto para profundizar. Él decía: “La
santidad no es hacer cosas más difíciles sino cada vez con más amor.” Vimos como su ejemplo de vida terrenal y
casi contemporánea, nos ilumina. Nosotros, en lo cotidiano de nuestros días,
actuando a la manera de Jesús. ¿Qué hago? Me pregunto. y si miro a Jesús, si escucho
su Palabra encuentro la respuesta. Sin hacer grandes cosas hago lo mejor: AMO. Pidámosle a Dios que amemos como él nos
ama. Enrique Shaw se preguntó cuál era su misión
y la encontró en la D.S.I. a partir de allí (su conversión), se preparó y caminó
su vida. Estuvo abierto al cambio y a vivir la Fe en distintos ámbitos, allí,
donde Cristo lo llevaba, con amor a Dios y al ser humano por eso dejó su huella
de santidad. Así como el Evangelio nos ilumina, nos alimenta, nos muestra el Amor de Jesús, nos enamora y nos alienta a seguirlo y compartirlo con nuestros hermanos. Así la Iglesia, como madre nos brinda en sus documentos las enseñanzas para seguir los pasos de Jesús. Los documentos nos iluminan, marcan el camino y nos interpelan enfrentándonos al ¿qué hacer, con quien y para quién? Al leer la D.S.I. Enrique Shaw experimentó su conversión y vislumbró su misión en esta vida. Si al leer un documento de la madre Iglesia
despierta en nosotros la conciencia de la vida de los otros como propia,
estamos en camino. Reunión de Pastoral Social del día 22 de marzo de 2021. Tema compartido por Silvia Hereñu. |









