miércoles, 20 de abril de 2022

Llegamos a la fecha límite de este etapa

En las reuniones preparatorias del cónclave que eligió al Papa Francisco, el entonces Cardenal Bergoglio puso el dedo en la llaga en lo que la Iglesia tiene como puntos débiles, su constante referencia así misma  y su falta de irradiación misionera. Fue elegido por más de los dos tercios de los electores, algo se había puesto en marcha.

El nombre Francisco fue mas que una preferencia, era un programa, significaba la  pobreza, la paz y la creación.  Pudo revertir en poco tiempo el estado pesimista por el estancamiento, los escándalos y los vatileaks, los reemplazó con aire fresco para la Iglesia con confianza, alegría y libertad. 

Surgieron enseguida las voces críticas, su programa era volver a lo más antiguo : la alegría del Evangelio. La tradición de la Iglesia se actualiza con la fuerza del Espíritu Santo, es tradición viva, produce crecimiento.  El Papa Francisco aportó a la Iglesia la teología sudamericana y argentina, el Pueblo de Dios y el valor de su cultura.  Escuchar la sabiduría del Pueblo de Dios.  

El Concilio Vaticano segundo aportó la teología de la Iglesia como Pueblo de Dios, lo que permite iluminar desde el Evangelio la situación de la Iglesia y de los cristianos en el mundo actual.  Aquí fuimos llamados a participar del Sínodo.


El tiempo ha transcurrido y los días fueron pasando viendo cómo se trabajaba en muchas diócesis y cómo las comunidades eran invitadas a participar con sus opiniones, sus propuestas, las dificultades que vivían y las metas que proyectaban.  Escuchar la cultura del santo y fiel Pueblo de Dios, escucharlo.

No importa, la fecha que nos dieron como límite para presentar nuestros aportes ha llegado, pero nuestro deseo de ser parte de la Iglesia y de ejercitar nuestro sacerdocio recibido en el santo Bautismo está íntegro.  Llegará el momento en que se podrá escuchar de verdad la sabiduría de todo el Pueblo de Dios sin temor porque en él estará hablando el Espíritu Santo, y todos lo escucharemos.  

La Iglesia Universal está en Sínodo, escucha a sus hijos, a todos los bautizados, hombres y mujeres de toda condición, sólo hay una limitación:  a los ministros ordenados (obispos y sacerdotes) se nos pide no hablar, sino escuchar a los demás, a los fieles y también a quien quiera dar su opinión sincera.  

En esta fecha límite para presentar lo aportado por nuestro pueblo, tenemos que  confiar al Señor este caminar juntos de la Iglesia.

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