Informe
En este tiempo se trabajó con dos aspectos
relacionados con el trabajo, por un lado, el ejemplo clarísimo de una persona
de raíces cristianas arraigadas y excelentemente comprendidas, como fue el caso
de Enrique Shaw. Que supo aplicar los principios de la Doctrina Social de la
Iglesia a la empresa donde trabajaba y en cada entorno que participaba.
Este caso que sigue es un simple ejemplo de
una Cooperativa, que surgió espontáneamente, sin planificación, donde se
juntaron personas, sin ningún conocimiento de Doctrina Social, pero como
heredado en sus genes, llevan a la práctica los principios del cooperativismo.
“CREO
EN LA TRANSFORMACIÓN DEL MUNDO, DE LA SOCIEDAD, A TRAVES DEL TRABAJO”. (Marcelo F. Rodríguez,
Cooperativa Nueva Unión Limitada.)
Un grupo de personas sin trabajo,
intentaron por la vía de cooperativismo, se informaron y tramitaron la creación
de una cooperativa con autorización formal: INAES, AFIP, ARBA.
En esta cooperativa se ponen en práctica
valores de la vida cotidiana, aunque sea difícil ponerse de acuerdo para ir
todos juntos, aquí no hay jefes, lo que implica volver a empezar cada día. Lo
más difícil es lo humano, porque lo importante es aprender a vivir teniendo en
cuenta los valores del cooperativismo en todos los actos.
Se dan a conocer en el barrio y a otras
empresas, directamente, no hacen publicidad. Con los clientes se establece una
relación laboral como con cualquier empresa.
¿Qué es el trabajo? Es lo que tenemos para transformar
el mundo, la sociedad. El cooperativismo podría extenderse a toda la
sociedad. Esta es la idea central.
Cuando es necesario, involucran a más
gente, no tienen techo, siempre pueden progresar. Crecer en todo sentido, tanto
económico como en calidad de vida. También ayudan en obras solidarias, asistenciales,
porque los comprenden.
En la actualidad son 30 personas, no todos están en actividad, a raíz de la pandemia y por ende menos trabajos. Si alguno consigue otro trabajo, continúa perteneciendo a la cooperativa. Los puestos se distribuyen según las cualidades de cada uno. Esto supone la necesidad de instrucción continua, ya sea interna como externa.
Se deben conocer las leyes del
cooperativismo. Cada socio tiene un número de Matrícula, tributan en comercio.
Tienen un Estatuto básico, realizan una Asamblea ordinaria anual, en la cual se presenta el balance, se realiza la evaluación y se eligen las autoridades cada año. Si se logran ganancias excedentes se distribuyen, considerando las inversiones.
Tiene muchos
beneficios trabajar así, porque supone ponerse de acuerdo en cada uno de los
proyectos.
Cuesta aprender a vivir así, por lo general los jóvenes prefieren el trabajo individual.
Juntarse para lograr soluciones significa entablar diálogos que se
dificultan en una sociedad donde prima una cultura individualista.
Es necesario hacer conocer el
cooperativismo, hay muchas experiencias en el país. En esta forma de asociación importa más la persona social, no sólo la
ganancia. Es
cultural, la regla es ayudarse entre todos. Las palabras no bastan para
definirlo, dicen más los ejemplos concretos.
Esta cooperativa tiene unos 10 años, comenzaron sin nada, se juntaron personas sin trabajo. Hoy cuentan con terreno y galpón propios. Camión, móviles y herramientas. Lograron contratos con municipios para hacer veredas y cordones. Realizaron muchos trabajos de herrería, carpintería, reparación de calles, piletas de natación y otros.
“Acciones, más que palabras, expresan el
sentido del cooperativismo.”
“Cooperativismo, en el fondo es la caridad
bien entendida”, sin embargo, escuchamos este testimonio y lo vemos como algo
raro.
Ante estos dos ejemplos que hemos
compartido, nos encontramos interpelados ante la verdad que subyace, que es que:
El Espíritu Santo, sopla donde quiere.
Pastoral Social Zárate. Mayo 2021.
