Aportes sobre Sinodalidad
de Rafael Luciani
La sinodalidad como institución es vieja en la Iglesia, la
restauró el Concilio Vaticano II y ahora le dio mayor importancia el Papa
Francisco con este sínodo de la Sidonalidad..
En la “Alegría
del Evangelio” EG 27, el Papa pidió una Iglesia misionera capaz de cambiarlo
todo: sus métodos, lenguaje, costumbres. Algo nuevo, sin comparación con lo
acostumbrado, un comienzo nuevo de Iglesia donde ingresan todos, no solo
obispos. Iglesia abierta dispuesta a escuchar los reclamos de la gente. Iglesia
sinodal (caminar juntos), desconocida hasta ahora. Escuchar las periferias y
las cunetas, ser micrófono de los que no eran consultados : por ejemplo los
intelectuales, las mujeres, los jóvenes. Por eso Iglesia en salida para los que
nunca han oído el Evangelio. Iglesia que
está en el mundo pero muy afuera, le falta más presencia cercana, hacer
recorridos, conocer, para ir a ver, no para decir cómo tiene que ser. Ponernos
en “éxodo” nos cambia, lo otro es seguir dando vueltas en el mismo lugar.
El Concilio aportó mayor colegialidad entre los pastores y pidió trabajar con todo el Pueblo de Dios. Se dijo: llegó la hora del laicado, pero el
reloj se detuvo porque se lo volvió a silenciar. Ahora esto puede cambiar, porque se nos
propone una cultura del consenso, no dictar normas. Cambia la visión del
ministerio ordenado, hasta ahora era una pirámide que no necesitaba escuchar a
los de abajo. Hablar de Pueblo de Dios
ya es todo un mensaje, recurrir a la igualdad de un mismo bautismo. Los obispos también han de participar pero no
como los que esperan los resultados para después darle la forma final. Cambia el modelo institucional de la Iglesia
(como acaba de hacer Francia con su crisis por los abusos, para reunir
información creó una comisión libre, integrada por miembros diversos del Pueblo
de Dios).
Animarse a salir es esperar sorpresas, los que están afuera
rompen moldes. El Papa Francisco nos advierte que la tentación es lo formal, que
consiste en hacer algo, pero lo de siempre (como consultar entre los
conocidos). Lumen Gentium cap 2,
documento del Concilio sobre la Iglesia, introdujo de nuevo la noción de Pueblo
de Dios, que estuvo en el comienzo de la Iglesia pero con los siglos se la fue
reemplazando. El sensus fidelium, el sentir del pueblo, enseña que el Espíritu Santo no es exclusivo
de los ministros ordenados. Las
jerarquías están acostumbradas a decidir y ahora se pide cultura de participación,
que se aprenderá participando. Todos los
pastores sacerdotes, obispos y papa necesitan esta conversión Si queremos ser sinceros y reformar nuestra
manera de ser Iglesia, comprenderemos que escuchar es la mejor manera de entrar
en relación con los demás, hacer una consulta real.
Lo qué aporta el Nuevo Testamento: En San Pablo leemos que
todo el tiempo caminaba con las comunidades, con sus penurias y sus alegrías. La
colecta que propuso fue un ejemplo de planificación de la colaboración de todos
en un mismo proyecto. Reciprocidad y participación. Otro ejemplo fue en el año
49, en el concilio de Jerusalén donde llegaron a un trato. Las comunidades orientales
eran abiertos a todos y participativos
En los Hechos
de los apóstoles los primeros cristianos
tenían un mismo sentir. Pentecostés fue el inicio, el cumplimiento de la
universalidad anunciada en el AT, una nueva alianza con todos. La Ascensión es
todo un programa: serán mis testigos hasta los confines del mundo. Iglesia en
apertura: el “Vayan por todo el mundo”.
Para San Lucas
la vida de Jesús fue un ponerse en camino, decididamente, hacia Jerusalén, y después
de Cristo la Iglesia será el camino desde Jerusalén hasta los confines.
Pedagogía del maestro itinerante, hasta con los discípulos de Emaús. Igual que
lo propuesto ahora por el sínodo. El pueblo de Israel quedó marcado por el
éxodo, por aquel “ponerse en camino”.
Conversión pastoral pidió el Papa Francisco en EG 27.
Anunció que el tercer milenio aportará esta conversión. El Sínodo tiene que abarcar todos los
niveles. En Aparecida 300, se pidió “pasar de una Iglesia de conservación a una
Iglesia misionera”. En Aparecida 156, se dijo
“los laicos han de intervenir” . Ya en el Concilio, Suenens
habló de Pueblo de Dios, propuso mirar desde “el mismo bautismo”. En ese
tiempo lo jerárquico significaba por encima y separado. En Christifelis Laicis (Juan Pablo II) : “somos sujetos de la Iglesia, somos iguales”.
Desde ahí se denunciaba el jerarquismo y clericalismo. Hay también un clericalismo de los fieles laicos En el 2015, en el 50 aniversario del Concilio,
se propuso que el tercer milenio cambie el segundo, lo que se había hecho con
diferentes reformas, como la Gregoriana y Trento. Congar decía en el Concilio: “lo que afecta a
todos debe ser tratado por todos, la Iglesia es sinodal”. En Medellín se hizo así, con la totalidad de
los fieles, fue aprender a escuchar. Así
fue surgiendo una Iglesia más en salida,
hacia las periferias. Ir logrando
consensos con el “Sensus fidei” de todos
los bautizados. EG 31, otras formas, reformas
del CDC.
Integrar en el diálogo, para lograr una Iglesia plural, con
rostros diferentes, EG 40. Eso Estaba
en el Concilio En los años 80 un sínodo
aclaró que lo de Pueblo de Dios no era principal, lo jerárquico es comunión,
Iglesia casa y escuela de comunión. Pero desde el 2013 se retoma
el Concilio Vaticano II , donde lo principal es mirar desde el Pueblo de Dios. +