lunes, 15 de noviembre de 2021

Apuntes sobre Sinodalidad

 

Aportes sobre Sinodalidad  de Rafael Luciani

La sinodalidad como institución es vieja en la Iglesia, la restauró el Concilio Vaticano II y ahora le dio mayor importancia el Papa Francisco con este sínodo de la Sidonalidad..

     En la “Alegría del Evangelio” EG 27, el Papa pidió una Iglesia misionera capaz de cambiarlo todo: sus métodos, lenguaje, costumbres. Algo nuevo, sin comparación con lo acostumbrado, un comienzo nuevo de Iglesia donde ingresan todos, no solo obispos. Iglesia abierta dispuesta a escuchar los reclamos de la gente. Iglesia sinodal (caminar juntos), desconocida hasta ahora. Escuchar las periferias y las cunetas, ser micrófono de los que no eran consultados : por ejemplo los intelectuales, las mujeres, los jóvenes. Por eso Iglesia en salida para los que nunca han oído el Evangelio.  Iglesia que está en el mundo pero muy afuera, le falta más presencia cercana, hacer recorridos, conocer, para ir a ver, no para decir cómo tiene que ser. Ponernos en “éxodo” nos cambia, lo otro es seguir dando vueltas en el mismo lugar.

El Concilio aportó mayor colegialidad entre los pastores y pidió  trabajar con todo el Pueblo de Dios.  Se dijo: llegó la hora del laicado, pero el reloj se detuvo porque se lo volvió a silenciar.  Ahora esto puede cambiar, porque se nos propone una cultura del consenso, no dictar normas. Cambia la visión del ministerio ordenado, hasta ahora era una pirámide que no necesitaba escuchar a los de abajo.  Hablar de Pueblo de Dios ya es todo un mensaje, recurrir a la igualdad de un mismo bautismo.  Los obispos también han de participar pero no como los que esperan los resultados para después darle la forma final.  Cambia el modelo institucional de la Iglesia (como acaba de hacer Francia con su crisis por los abusos, para reunir información creó una comisión libre, integrada por miembros diversos del Pueblo de Dios).  

Animarse a salir es esperar sorpresas, los que están afuera rompen moldes. El Papa Francisco nos advierte que la tentación es lo formal, que consiste en hacer algo, pero lo de siempre (como consultar entre los conocidos).   Lumen Gentium cap 2, documento del Concilio sobre la Iglesia, introdujo de nuevo la noción de Pueblo de Dios, que estuvo en el comienzo de la Iglesia pero con los siglos se la fue reemplazando.                     El sensus fidelium,  el sentir del pueblo,  enseña que el Espíritu Santo no es exclusivo de los ministros ordenados.  Las jerarquías están acostumbradas a decidir y ahora se pide cultura de participación, que se aprenderá  participando. Todos los pastores sacerdotes, obispos y papa necesitan esta conversión  Si queremos ser sinceros y reformar nuestra manera de ser Iglesia, comprenderemos que escuchar es la mejor manera de entrar en relación con los demás, hacer una consulta real.

 

Lo qué aporta el Nuevo Testamento: En San Pablo leemos que todo el tiempo caminaba con las comunidades, con sus penurias y sus alegrías. La colecta que propuso fue un ejemplo de planificación de la colaboración de todos en un mismo proyecto. Reciprocidad y participación. Otro ejemplo fue en el año 49, en el concilio de Jerusalén donde llegaron a un trato. Las comunidades orientales eran abiertos a todos y participativos

         En los Hechos de los apóstoles  los primeros cristianos tenían un mismo sentir. Pentecostés fue el inicio, el cumplimiento de la universalidad anunciada en el AT, una nueva alianza con todos. La Ascensión es todo un programa: serán mis testigos hasta los confines del mundo. Iglesia en apertura: el “Vayan por todo el mundo”.

       Para San Lucas la vida de Jesús fue un ponerse en camino, decididamente, hacia Jerusalén, y después de Cristo la Iglesia será el camino desde Jerusalén hasta los confines. Pedagogía del maestro itinerante, hasta con los discípulos de Emaús. Igual que lo propuesto ahora por el sínodo. El pueblo de Israel quedó marcado por el éxodo, por aquel “ponerse en camino”.

 

Conversión pastoral pidió el Papa Francisco en EG 27. Anunció que el tercer milenio aportará esta conversión.  El Sínodo tiene que abarcar todos los niveles. En Aparecida 300, se pidió “pasar de una Iglesia de conservación a una Iglesia misionera”.                       En Aparecida 156, se dijo “los laicos han de intervenir” . Ya en el Concilio,  Suenens  habló de Pueblo de Dios, propuso mirar desde “el mismo bautismo”. En ese tiempo lo jerárquico significaba por encima y separado.  En Christifelis Laicis (Juan Pablo II) :  “somos sujetos de la Iglesia, somos iguales”. Desde ahí se denunciaba el jerarquismo y clericalismo. Hay también un  clericalismo de los fieles laicos  En el 2015, en el 50 aniversario del Concilio, se propuso que el tercer milenio cambie el segundo, lo que se había hecho con diferentes reformas, como la Gregoriana y Trento.  Congar decía en el Concilio: “lo que afecta a todos debe ser tratado por todos, la Iglesia es sinodal”.  En Medellín se hizo así, con la totalidad de los fieles, fue aprender a escuchar.  Así fue surgiendo una  Iglesia más en salida, hacia las periferias.   Ir logrando consensos  con el “Sensus fidei” de todos los bautizados.  EG 31, otras formas, reformas del CDC.

Integrar en el diálogo, para lograr una Iglesia plural, con rostros diferentes, EG 40.   Eso Estaba en el Concilio   En los años 80 un sínodo aclaró que lo de Pueblo de Dios no era principal, lo jerárquico es comunión, Iglesia casa y escuela de comunión.                  Pero desde el 2013 se retoma el Concilio Vaticano II , donde lo principal es mirar desde el Pueblo de Dios.   +

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