No todo el que se compromete social o políticamente es ya un
cristiano. Pero difícilmente puede llamarse cristiano aquel que no se
compromete socialmente. El Evangelio insiste fuertemente en que el ser humano
debe abogar por el amor, la justicia, la libertad y la paz. Cuando proclama el
comienzo del Reino de paz y de justicia, no solo cura y salva a los individuos,
sino que, más bien, comienza una forma de comunidad, un Reino de paz y
justicia. Sólo Dios puede realizar definitivamente este Reino. Pero los
cristianos deben aspirar a una sociedad mejor. Deben construir una ciudad a
medida del hombre, "más humana porque es más conforme al Reino de
Dios" (DSI 63). Cuando Jesús compara el Reino de Dios con la levadura, que
fermenta poco a poco toda la harina de una artesa (Mt 13, 33), conoce
perfectamente bien el modo en que los cristianos deben actuar en la sociedad.
¿Qué palabra o frase te ha tocado? ¿Por qué has elegido esa
palabra o frase?
¿Qué hace que un cristiano sea cristiano?
¿Por qué tengo que pensar por los demás? ¿Por qué no puedo vivir mi fe en paz por mí mismo?
¿Qué quiere decir Jesús cuando quiere llevar a cabo el “Reino de Dios”?
¿Qué pasa en el alma de un hombre mayor y solitario cuando lo visitas?
Inspiración.
Cada uno de los bautizados, cualquiera sea su función en la
Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es un agente evangelizador, y sería
inadecuado pensar en un esquema de evangelización llevado adelante por actores
calificados donde el resto del pueblo fiel sea solo receptivo de sus acciones. La
nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los
bautizados. Esta convicción se convierte en un llamado dirigido a cada
cristiano, para que nadie postergue su compromiso con la evangelización, pues
si uno de verdad ha hecho una experiencia del amor de Dios que lo salva, no necesita
mucho tiempo de preparación para salir a anunciarlo, no puede esperar que le
den muchos cursos o largas instrucciones.
En cuanto Evangelio que resuena mediante la Iglesia en el hoy del hombre, (81) la doctrina social es palabra que libera. Esto significa que posee la eficacia de verdad y de gracia del Espíritu de Dios, que penetra los corazones, disponiéndolos a cultivar pensamientos y proyectos de amor, de justicia, de libertad y de paz. Evangelizar el ámbito social significa infundir en el corazón de los hombres la carga de significado y de liberación del Evangelio, para promover así una sociedad a medida del hombre en cuanto que es a medida de Cristo: es construir una ciudad del hombre más humana porque es más conforme al Reino de Dios.
(80) Catecismo de la Iglesia Católica, 2419.
(81) Cf. Juan Pablo II, Homilía en Misa de Pentecostés en el 1er. Centenario de la "Rerum novarum" (19 de mayo de 1991): AAS 84 (1992) 282.
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